Ningún jugador recuerda la mano con la que ha ganado más dinero en una mesa, pero todos recordarán hasta el más mínimo detalle de aquella en donde lo perdió todo.
El primer freeroll que jugué fue en PokerStars. No recuerdo si ya tenía algo de dinero o no, pero una noche no dudé en inscreibirme en el torneo satelite de las dos de la mañana de Texas Holdem, en el cual los primeros nueve jugadores avanzaban a otro torneo donde el premio ya era metalico.
El torneo reunió a 6000 personas. Me sentía como un aspirante a la carrera de cinematografía, donde presentan 3000 y quedan 2 gentes. Para ser franco, no tenía muchas espranzas de durar ni siquiera una hora, incluso quería dormirme temprano (Dentro de lo que cabe). Una de las caracteristicas de este tipo de torneos es que, por ser de entrada gratuita, la primera media hora de juego (A veces se prolonga hasta una hora), es un juego de maniacos. Se trata de acumular fichas a cualquier precio y con cualquier mano. Se ven all in´s a diestra y siniestra. Yo soy un jugador bastante conservador y para apostar me gusta tener la certeza de que tengo altas probabilidades de ganar y esto ocasiona que en las primeras etapas del torneo casi no juegue manos. Esa es mi estrategia. Al contrario de lo que dicen la mayoría de los jugadores experimentados, que en los primeros minutos deben de jugarse mas manos de lo normal aprovechando que las ciegas esan bajas, yo puedo esperar pacientemente para ligar una buena jugada y empezar a recolectar fichas.
Como ya fue hace bastante tiempo (6 meses mas o menos), no recuerdo particularidades del juego. a las 3 de la mañana, durante el primer desscanso, estaba ubicado en los ultimos lugares de la competencia. Tenía fichas como para jugar arriesgandome un poco pero no en demasía. Además, ya se podía jugar un poker "decente", el tiempo de los maniacos se había terminado.
Durante la segunda hora me dediqué a mantenerme a flote, luchando contra las ciegas y ganando algunas pocas manos. La verdad no venían cartas con las que pudiera intentar algo pero el numero de jugadores seguía decenciendo. Cuando llegó el segundo receso, eramos aproximadamente 300 jugadores y yo estaba por el 200. En la tercera hora me decidí a jugar mas agresivo, de lo contrario, no podría mantenerme mucho tiempo. No recuerdo la jugada exacta pero estoy conciente de que tuve mucha suerte (Un torneo no se puede ganar sin suerte) porque ligué una escalera quien-sabe-como y milagrosamente me elevé a 35,000 fichas, mientras la media se mantenia en alrededor de 25,000 y escalé hasta el lugar 80, algo así.
La jugada catastrofica ocurrió aproximadamente a las 4:30 de la mañana, dos horas y media después del inicio del torneo. A esas alturas, ya se había pasado el umbral de las las 50 personas. Alguien anunció felizmente: Top 50, people. Ahí yo sentía que si tenía oportunidad de luchar por uno de los nueve lugares. Entonces pasó. Estaba en la posición del botón y me repartieron K-9. Todos se retiraron hasta mi (La ultima etapa es lo contrario a la primera, todos son muy conservadores). Subí un poco la apuesta, tal vez el doble de la ciega grande y me quedé con 27,000 fichas. Un jugador hizó call y las tres primeras cartas comunitarias fueron buenas para mí:
K - 8 - J
Había ligado el par más alto posible y dos cartas eran de corazones, así que había psobilidad de color para el otro jugador, pero en una situación mano a mano, es una cosa muy poco probable. Aposté 10,000 y el otro jugador lo vió. Aún no estaba asustado. Podía tener una J y creer que yo estaba tratando de hacer un farol. Cuarta carta:
3
Una buena carta para mí. Ni era de corazones ni era más alta que mi K, así que aposté otros 10,000. El otro jugador volvió a hacer call. Qué mas da, dije, puede tener un par medio. Quinta carta:
9
...de corazones. Perfecto. Había ligado dos pares, una mano excelente para un heads-up, sin embargo, era el tercer corazón en la mesa y eso daba la posibilidad de un color. Entonces me asusté. Pero vamos, me quedaban 7,000 fichas, si hacía check para ceder el turno y el apostaba, yo podía retirarme y quedar casí sin posibilidades de ganar, o podía ir (que era lo más seguro) y confiar en que la suerte no me jugara una mala pasada. Así, como pasara lo que pasara, iba a apostar, decidí ir con mis restantes 7,000 y cruzar los dedos. El otro jugador fue. Mostré mi doble pareja de reyes y nueves y después de unos segundos de tensión, él mostró 10-8...ambos de corazones. Color.
El horrible mensaje: Congratulations xxxxxx you´ve finished the tournament in 35th place.
Felicidades y un carajo. A las cinco de la mañana me fui a dormir con el pensamiento recurrente de que había estado a 26 jugadores de llegar a la mesa final...y ahí empezo todo.
como hago parfa entrar a jugar_